Vendieron la Torre Eiffel … y dos veces!
Imaginas vender la Torre Eiffel? crees que alguien puede caer en una estafa como ésa? pues claro que fue una estafa!. El genial estafador: Victor Lustig.
Jugador de póker, empezaba a desarrollarse aprendiendo las técnicas de éste juego; interpretaba gestos de los jugadores, sabía como era que debía jugar; algo que Lustig aprovechaba con mucha astucia.
Tuvo empleos como cualquiera, hasta que lograba ahorrar una buena cantidad de dinero para darse buenos viajes en cruceros y ahí conocer gente con dinero, donde pueda desarrollar su gran talento: Estafar.
Y es que era tanta la habilidad de Lustig para imaginar, que podía hacer creer que tenía una máquina que convertía papel a dinero. No crees? pues lo hizo!
Resulta que en uno de sus viajes, conoció a un tipo adinerado, de a pocos fue ganándose su amistad, hasta que llegó a un nivel de confianza y le confesó un secreto: Lustig tenía guardada una máquina que convertía el papel en dinero; le pidió guardar el secreto, pero claro que hubo alguna duda, entonces fué con el hombre ingenuo y le mostró la maravilla. Una máquina sobre una mesa, donde insertaba un papel rectangular y luego de un largo proceso (6 horas), mostraba por una ranura un billete. Ante el asombro del incauto, Lustig tomaba las cosas con calma e incluso se mostraba decepcionado porque la máquina tardaba mucho.
El hombre ofreció comprársela, pero Lustig se negó. Los días pasaban y la oferta aumentaba, hasta que llegó el día que Lustig, “resignado”, aceptó vender su maravilla.
Y cuál era el truco?, pues la máquina, tenía en su interior dos billetes de $100, por lo que los estafados (lo hizo varias veces) notaban que la fuente de dinero se agotaba a las 12 horas, pero hasta eso, Lustig ya estaba muy lejos.
Pero faltaría el mayor logro de Lustig: Vender la Torre Eiffel, cómo lo hizo?
Resulta que un día , Lustig leía una nota sobre lo caro y molesto que le resultaba al gobierno mantener el monumento. Entonces encendió su imaginación.
Se juntó con un socio especialista en falsificación, hizo sellos, documentos oficiales y formularios, que permitan avalar la estafa que estaba por desarrollar; luego citó a 7 importantes empresarios comerciantes de chatarra y los reunió para discutir el destino de las 7.000 toneladas de hierro que componían la problemática torre.
Cómo éstos comerciantes creerían que el gobierno iba a deshacerse de la torre?, hoy parece tonto, pero en 1925 no. Resulta que en el contrato del ingeniero Gustave Eiffel había una cláusula donde se especificaba que la torre debería ser desmontada en 1909. Pero como vemos, sobrevivió a varios proyectos de desguace.

Citados los comerciantes, sin sospechar absolutamente nada, ni del lugar donde era la reunión (en el Hotel Crillon y no en una oficina de gobierno), Lustig explicó los altos costos de la torre y la idea de venderla. Pero hubo alguien que sospechó, se trataba de André Poisson.
Poisson citó a Lustig para hablar a solar, y luego de muchas preguntas, Lustig respondió todas junto a la documentación (falsa) que las sutentaban. Entonces arreglaron bajo la mesa, Poisson ganó la licitación y luego del acuerdo, Lustig recibió el dinero y junto a su socio fueron a Viena para alejarse por un buen tiempo.
Lustig estando lejos, veía que nadie hablaba de la estafa, la razón: La vergüenza de Poisson de haber sido engañado tontamente; entonces, Lustig regresó y con las mismas técnicas, repitió la operación y volvió a vender la Torre Eiffel
Lustig falleció en la prisión de Alcatraz, en tierras americanas donde también hizo sus periplos, un tiempo antes llegó a estafar al mismo Al Capone, quien le pagó $5000 en agradecimiento por una operación que jamás realizó.
Fuente: Terra
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